¿Por qué Lublin?

Las Universidad Católica de Lublin, KUL, sólo vino a ser conocida fuera de Polonia cuando uno de sus académicos de la Facultad de Filosofía, el sacerdote Karol Wojtyla, fue elegido Papa Juan Pablo II en Octubre de 1978.

La producción «tomista» de su Pontificado es clara evidencia de su sólida formación, como teólogo y filósofo tomista, desde sus inicios, bajo la ocupación nazi, como seminariasta en el Seminario (clandestino) de Cracovia.

El suyo es, si lugar a la menor duda, un 'Tomismo Existencial' en la linea de Jacques Maritain y Etienne Gilson, ciertamente con particularidades propias.


Es un hecho que el Papa Juan Pablo II escribió encíclicas de notable significación tomista, destacando especialmente 'Veritatis Splendor' y, sobre todo, 'Fides et Ratio', considerada con el relanzamiento del Tomismo para el Tercer Milenio. Ese fue el resultado, primero, de su sólida formación tomista como seminarista y como sacerdote doctorado en el Angelicum de Roma y, segundo, de su trabajo durante 24 años como académico de la Universidad Católica de Lublin, en la que contribuyó a definir el carácter «tomista existencial» de la Facultad de Filosofía, inspirado en Jacques Maritain y Etienne Gilson.

Este solo hecho es una prueba no solamente de la «vigencia de Maritain» que afirman los 'maritainianos', sino, más importante todavía, de la «validez» filosófica de sus principios.

Sin embargo, este es un hecho prácticamente desconocido en el trasfondo de la magnificencia de su Pontificado. En efecto, a poco de su elección papal, en 1978, se supo que el cardenal Karol Wojtyla se había destacado en su patria, Polonia, como filósofo, supuestamente «tomista», dado el catolicismo tradicional de Polonia. Eso lo sabemos precisamente porque fue elegido Papa; de no haber sido así, lo más probable es que no lo sabríamos.

En todo caso, dadas las circunstancias, es evidente que eso no podía tener gran trascendencia, tanto porque una elección papal es un hecho esencialmente religioso, como porque la filosofía no despierta mayor interés en nuestro tiempo. De allí que, para la generalidad de las personas, Karol Wojtyla fue conocido y sigue siendo conocido, simplemente, como Juan Pablo II, hoy San Juan Pablo II.

Sin embargo, para los interesados en las cuestiones filosóficas – filósofos, académicos, religiosos, políticos, etc. – Karol Wojtyla, «el filósofo», sigue teniendo una presencia notable, tanto porque su visión filosófica es de gran jerarquía y originalidad, como porque la relevancia de los debates a su respecto, no se pierde en la privacidad habitual de las confrontaciones intelectuales, sino que es realzada por la presencia implícita de Karol Wojtyla, el Papa, uno de los personajes más destacados del siglo XX.


La Universidad Católica de Lublin (KUL)

Lo primero que es preciso conocer aquí es el contexto en que tuvo lugar la experiencia tomista de Lublin, para lo cual nada mejor que la descripción que nos da uno de sus más destacados filósofos, Stefan Swiezawski.

"Las experiencias de la guerra, con su abrumador realismo, eran demasiado horribles para todos nosotros como para todavía mantener seriamente una filosofía subjetiva e idealista. La realidad se impuso tan directamente que rechazar su carácter objetivo y concreto era absurdo.

"Hay otro aspecto digno de mención en la condición espiritual de la inteligencia en Polonia en ese tiempo. Sabíamos con vívida claridad que el demonio que nos había asaltado en forma tan terrible, así como todo el bien, que incluía actos increíbles de heroísmo y sacrificio, habían sido obras de seres humanos. ¿Qué es, entonces, el ser humano? ¿Qué es lo que constituye, en sentido profundo, la persona humana? ¿Cuál es la causa de que la gente parezca en un momento una encarnación diabólica que participa en actos de brutalidad satánica, y en otro exhiba poderes sobrehumanos de amor y devoción? ¿Quid est homo? Aquellos de nosotros formados en la contemplación filosófica nos dimos cuenta de que la justificación teórica de las posiciones realista-objetiva e idealista-subjetiva en nuestra filosofía y visión del mundo cedió su lugar a nuestra visión filosófica del ser humano. La metafísica avanza mano a mano con la antropología filosófica. Esto explica el rol crucial jugado por la filosofía del ser humano, rol que va mucho más allá que ningún análisis sicológico, fenomenológico o existencial de las acciones y experiencias humanas.

"A fines de los 40s y comienzo de los 50s todos estos temas envolvían y estaban vívidamente presentes en la Universidad Católica de Lublin."

• Karol Wojtyla en la Universidad Católica de Lublin Stefan Swiezawski


La Facultad de Filosofía

El profesor Swiezawski relata como, a consecuencia de la ocupación nazi y del siguiente dominio comunista, la Universidad perdió gran parte de sus jerarquías académicas, al punto que su Facultad de Filosofía terminó siendo dirigida por un grupo de sacerdotes y laicos muy jóvenes.

"Como esos eran tiempos stalinistas, las actividades escolares y pedagógicas llegaron a ser más y más difíciles con el paso de cada año. La recientemente establecida Facultad de Filosofía, en el que tuve el privilegio de servir desde el comienzo, experimentó graves pérdidas de personal. Esta circunstancia trágica en la universidad causó un vacío notable en filosofía.

"Bajo el enérgico e iluminador liderazgo de nuestro joven Presidente, Profesor Jerzy Kalinowski, nos dispusimos a desarrollar las lineas principales de un nuevo programa de estudios filosóficos en la Universidad Católica de Lublin. Nosotros cuatro – Kalinowski, Krapiec, Wojtyla y yo – éramos todos muy diferentes en temperamento, en gustos y actitudes y, sin embargo, nos arreglamos para crear una unidad muy armoniosa, dando a todo la Facultad y a sus actividades de investigación y enseñanza un carácter académico especial. Lo más inusual no fue que cuatro individuos que tomaban seriamente la filosofía unieran fuerzas para llevar adelante una tarea de gran importancia, sino que, no obstante nuestras diferencias en personalidad y antecedentes, nos encontramos en un notable acuerdo en varios puntos fundamentales.

"El punto más básico de nuestro acuerdo fue que todos veíamos el realismo metafísico – la metafísica del ser concretamente existente –, teniendo la primacía entre todas las disciplinas filosóficas. Este principio fue reconocido por el metafísico Krapiec, por el lógico y filósofo de la ley Kalinowski, por el eticista Wojtyla y por mi, historiador de la filosofía. Y aunque, bajo un análisis más cercano, la existencia se presentaba a cada uno de nosotros bajo una luz más o menos diferente, sin embargo, este básico realismo, me atrevo a decir: este realismo radical, fue el común denominador inconmovible de nuestras convicciones filosóficas.

• Los Pioneros de la Escuela de Filosofía de Lublin Ivean Zelic


El 'Tomismo Existencial' de Lublin

Es un hecho que al interior del Tomismo existen diversas escuelas que enfocan el pensamiento de Santo Tomás desde diversos ángulos no siempre concordantes. He aquí una explicación de este problema desde la perspectiva de la llamada 'Escuela Tomista de Lublin'.

"La Escuela Tomista de Lublin se encuentra entre el "tomismo tradicionalista" – predominante en las Universidades Pontificias romanas, que continúa justificando, por error y sin fundamento, su negación de que el presente sea igualmente generador de valores no menos auténticos que los antiguos –, y el llamado "neo-tomismo", predominante en el presente – que no siempre sabe discernir los valores de la filosofía antigua y que, cuando busca una síntesis con el pensamiento filosófico moderno y contemporáneo, en realidad logra una distorsión radical de la filosofía de Santo Tomás.

"La tercera tendencia, designada a veces por el nombre de «tomismo existencial», se relaciona con el trabajo de los dos más prominentes laicos tomistas contemporáneos: Jacques Maritain y Etienne Gilson. Ella quiere ser completamente fiel a la realidad y, por lo tanto, también a la realidad histórica, pasada y presente. Responde a una necesidad de fidelidad no a un Santo Tomás abstracto que nunca existió, sino al Santo Tomás concreto, el maestro parisino de la teología que enseñó en un tiempo y un lugar determinados. Busca, por tanto, permanecer fiel a los textos de Santo Tomás y de los tomistas y no a una escuela como una abstracción; fiel a los textos de todos los otros filósofos que estudia con no menos atención; en corto, fiel al testimonio integral de la historia, tanto de los tiempos antiguos, medievales y modernos, como de la era contemporánea. No se trata de ser tomista o ser moderno, sino de ser filósofo y permanecer en la verdad."

Jerzy Kalinowski y Stefan Swiezawski,
en su libro 'La Filosofía en la hora del Concilio', de 1965,
que dedicaron precisamente a Maritain y Gilson.

• La Pluralidad de Tomismos


El acuerdo de Maritain

En carta del 20 de agosto de 1965 dirigida a los autores del libro, Maritain les expresa tanto su gratititud como su acuerdo respecto de sus posiciones fundamentales.

"Vuestro libro es un testimonio tan valiente, oportuno, amplio y luminoso de la verdad, y de tan alta calidad intelectual, que les doy gracias de todo corazón a ambos por haberlo escrito y Dios por haberlo inspirado.

"Qué golpe de fortuna que haya aparecido justo antes de la última sesión del Concilio. Y el hecho de que sea un diálogo, un diálogo entre dos filósofos laicos eminentes, y que estos dos filósofos sean hijos de la querida Polonia, no puede dejar de hacer más evidente su valor universal y de añadir a su autoridad.

"Ayudará, estoy seguro, a debilitar el prejuicio desastroso que une "tomismo" y "conservadurismo" en ciertas mentes (tanto adversarias como defensoras a su estilo de Santo Tomás).

"Esta carta se convertiría en un volumen – ¡¡ una repetición del vuestro !! – si tratase de decir explícitamente y en detalle cuán de acuerdo estoy con ustedes en todos los grandes temas que tratan y en todas las grandes perspectivas en el que ustedes han tomado posiciones.

"Me gusta mucho lo que dicen sobre la pluralidad histórica de las filosofías y de la unidad esencial de la filosofía – esto me parece fundamental. El error de muchos hoy en día es creer que existe un pluralismo necesario 'de jure', como si ninguna doctrina fuese capaz de ser "verdadera", es decir, lo suficientemente bien fundada como para crecer en la verdad (no sólo por sí misma, sino también sacando provecho de otras doctrinas).

"En realidad, se trata de un pluralismo 'de facto' que, dada la naturaleza humana, es inevitable."

• Carta sobre 'La Filosofía a la Hora del Concilio' J.M.


San Juan Pablo II

He aquí como el Santo Padre expresó fielmente la apertura y unversalismo tomista que, según él mismo, "puso en evidencia" Jacques Maritain.

"7. ¿Acaso se deberá temer que la adopción de la filosofía de Santo Tomás haya de comprometer la justa pluralidad de las culturas y el progreso del pensamiento humano?

"Semejante temor sería manifiestamente vano, porque la "filosofía perenne", en virtud del principio metodológico según el cual toda la riqueza de contenido de la realidad encuentra su fuente en el «actus essendi» ("acto de existir") tiene, por así decirlo, anticipadamente el derecho a todo lo que es verdadero en relación con la realidad.

"Recíprocamente, toda comprensión de la realidad — que refleje efectivamente esta realidad — tiene pleno derecho de ciudadanía en la "filosofía del ser", independientemente de quien tiene el mérito de haber permitido este progreso en la comprensión, e independientemente de la escuela filosófica a la que pertenece.

"Las otras corrientes filosóficas, por tanto, si se las mira desde este punto de vista, pueden, es más, deben ser consideradas como aliadas naturales de la filosofía de Santo Tomás, y como socios dignos de atención y de respeto en el diálogo que se desarrolla en presencia de la realidad y en nombre de una verdad no incompleta sobre ella."

S.S. Juan Pablo II,
'Discurso Angelicum', (1979)

• Discurso 'Angelicum' S.S. Juan Pablo II