II. SANTO TOMÁS Y EL TOMISMO


1.
SANTO TOMÁS ES EL MÁS ACTUAL DE TODOS LOS PENSADORE


      "Apóstol de la inteligencia, doctor de la verdad, restaurador del orden intelectual, Santo Tomás no escribió para el siglo XIII, sino para nuestro tiempo. Su tiempo es el tiempo del espíritu que domina los siglos.

      "Sostengo que es un autor contemporáneo, el más actual de todos los pensadores. Pero esta modernidad es la antípoda de la modernidad que se preconiza hoy día y en la que los hombres ponen sus complacencias.

      "Porque Santo Tomás tiende a lo nuevo accidentalmente, no buscando sino lo verdadero, mientras hoy se busca lo nuevo como tal y lo verdadero se busca sólo accidentalmente.

      "Hoy se tiende mucho más a destruir lo antiguo que a mejorarlo, y a exaltar la originalidad de cada sujeto pensante más que conformar el pensamiento al objeto. Es la completa inversión del orden: semejante método, esencialmente particularista y negativo, es, en realidad, esencialmente retrógrado. Todas las verdades adquiridas se han de ir así fatalmente destruyendo una tras otra.

      "El método de Santo Tomás, por el contrario, es esencialmente universalista y positivo. Tiende, en efecto, a conservar todo el bagaje de la adquisición humana para aumentarlo y perfeccionarlo, e implica la desaparición, cada vez más completa, de la personalidad del filósofo ante la verdad del objeto.

      "Si adhiere a Aristóteles no es porque vea en él a un pensador de moda, recientemente importado por los árabes, sino porque ha reconocido en él al mejor intérprete de la razón natural, que estableció la filosofía sobre fundamentos conformes a su naturaleza. Y no lo sigue sino juzgándolo a cada paso, rectificándolo y purificándolo bajo una luz más elevada que no es la de Aristóteles sino la de la Sabiduría Encarnada."

('El Doctor Angélico' [1930]. Club de Lectores. Buenos Aires. 1979. Página 92-94)


2. EL TOMISMO RESPONDE, EN EL ORDEN ESPECULATIVO, A LOS PROBLEMAS MODERNOS

      "El Tomismo no es sólo una realidad histórica. Debemos, sin duda, estudiarlo históricamente como las otras doctrinas de la Edad Media y de todas las edades.

      "Pero el Tomismo contiene una substancia que domina al tiempo por su universal repercusión. Responde a los problemas modernos en el orden especulativo; y en el orden práctico pone una virtud formativa y liberadora en las aspiraciones e inquietudes del tiempo presente.

      "En efecto. Lo que de él esperamos en el orden especulativo es la salvación actual de los valores de la inteligencia; y en el orden práctico la salvación igualmente actual (en tanto cuanto depende de una filosofía) de los valores humanos.

      "Nos ocupamos, en una palabra, no de un tomismo arqueológico, fósil, sino de un "Tomismo viviente".

      "Es deber nuestro posesionarnos seria y conscientemente de la realidad y de las exigencias de tal filosofía. De ahí surge para nosotros un doble compromiso:

• Tenemos primeramente la imperiosa obligación de defender la sabiduría y la continuidad de la philosophia perennis en contra de los prejuicios del individualismo moderno, ya que éste aprecia, estima y busca lo nuevo por lo nuevo mismo y no se interesa por una doctrina, sino en la medida en que ésta representa una creación de una nueva concepción del mundo.

• Nos es preciso además demostrar que esta sabiduría permanece siempre joven e inventiva y que en ella bulle siempre una necesidad profunda y consustancial de crecer y renovarse. Así lucharemos a brazo partido en contra de los prejuicios de los que querrían detenerla en cierto punto determinado de su marcha y desconocer su naturaleza esencialmente progresiva."

('Siete Lecciones sobre el Ser' [1934]. Club de Lectores. Buenos Aires. 1981. Página 17)


3. EL TOMISMO INTENTA REALIZAR UNA OBRA DE CONTINUIDAD Y UNIVERSALIDAD A TRAVÉS DE LOS SIGLOS

      "Existe una filosofía tomista, pero no una filosofía neotomista. No pretendemos incluir el pasado en el presente, pero si mantener en el presente la actualidad de lo eterno.

      "El tomismo no intenta regresar a la Edad Media. Como escribíamos en el prefacio al 'Antimoderne' [1922], "si somos antimodernos no es ciertamente por antojo personal, sino por cuanto lo moderno, nacido de la revolución anticristiana, nos obliga con su espíritu a serlo, ya que opone su propia especificación al patrimonio humano, odia, desprecia el pasado y se adora; y por cuanto odiamos y despreciamos ese odio, ese desprecio y esa impureza espiritual. Mas si se trata de salvaguardar y asimilar toda la riqueza del ser, acumulada en los tiempos modernos, y de amar el esfuerzo investigador y de anhelar las renovaciones, en verdad optaríamos entonces por ser ultramodernos."

      "El Tomismo usa la razón para distinguir lo verdadero de lo falso; no quiere destruir sino purificar el pensamiento moderno e integrar toda verdad descubierta después de Santo Tomás. Es una filosofía esencialmente sintética y asimiladora, la única que intenta de verdad realizar una obra de continuidad y universalidad a través de los siglos.

      "El Tomismo no está ni a derecha ni a izquierda; no se sitúa en el espacio, sino en el espíritu.

      "El Tomismo es una sabiduría. Entre él y las formas particulares de la cultura deben reinar incesantes intercambios vitales, pero en su esencia es rigurosamente independiente de tales formas particulares.

      "La filosofía de Santo Tomás es en sí misma independiente de los datos de la fe y, en sus principios y estructura, no se origina sino en la experiencia y la razón.

      "Esta filosofía, sin embargo, hállase en vital comunicación con la sabiduría superior de la teología y con la sabiduría de la contemplación, si bien se mantiene perfectamente distinta de las mismas.

('El Doctor Angélico'[1930]. Prefacio del autor. Club de Lectores. Buenos Aires. 1979. Pagina 17)


4.
SANTO TOMÁS ES EL FILÓSOFO POR EXCELENCIA DEL HUMANISMO CRISTIANO

      "Estoy persuadido que Santo Tomás de Aquino es, para emplear una palabra de moda hoy, el más existencial de los filósofos.

      "Por razón de que es, por excelencia, un filósofo de la existencia, Santo Tomás es un pensador incomparablemente humano, y el filósofo por excelencia del Humanismo Cristiano.

      "En efecto, lo humano está escondido en la existencia. A medida que se desprendía de las influencias platónicas, la Edad Media cristiana ha comprendido cada vez mejor que un hombre no es una idea, es una persona, subsistente frente al universo y frente a Dios.

      "El hombre está en el corazón de la existencia; es allí donde vienen a herirlo todas flechas del bien y del mal, y donde la acción, la incomprensible acción del primer Ser y de los seres, lo toca y lo sostiene, o lo hiere, y donde él mismo prosigue en el tiempo su tenaz esfuerzo de criatura extraída de la nada y hecha para la felicidad.

      "Por tanto, sólo un pensamiento centrado sobre la existencia puede acercarse, bien que mal, a las profundidades del corazón humano, y a la grandeza original del hombre y de sus abismos, y armonizar con las aspiraciones secretas de esta imagen extraña de Dios.

      "Dios es llamado "celote" en razón de su amor por todo lo que es. Santo Tomás repite con frecuencia esta palabra. Porque él mismo ha tenido el celo de la existencia, posee la virtud de tranquilizar y apaciguar y fortificar, con soberana serenidad, todo lo que hay en nosotros de verdaderamente humano.

      "Santo Tomás respeta verdaderamente la vida humana y las profundidades del hombre, yendo por la inteligencia misma a la existencia misma.

('De Bergson a Santo Tomás' [1944]. Club de Lectores. Buenos Aires. 1967. Pagina 227)


5.
EL TOMISMO AUTÉNTICO RECONOCE LA PRIMACÍA DE LA EXISTENCIA COMO SUPREMA VICTORIA DE LA INTELIGENCIA


      "El existencialismo de Santo Tomás es totalmente distinto del existencialismo de las filosofías que nos salen hoy al paso; y si afirmo que a mi modo de ver es él el único existencialismo auténtico, no es que pretenda con ello rejuvenecer el Tomismo mediante un artificio verbal que me llenaría de confusión, ni que trate de presentar ridículamente a Santo Tomás con un vestido de moda.

      "Yo no soy un neotomista; antes preferiría ser paleotomista; soy, creo ser un tomista. Y hace ya más de treinta años que voy viendo lo difícil que es hacer comprender a nuestros contemporáneos que no deben confundir las facultades de invención de los filósofos con las de los artistas de las grandes casas de costura.

      "Lo que en mi opinión distingue al Tomismo auténtico de otras muchas corrientes escolásticas no tomistas, o tomistas sólo de nombre, en las que traidoramente se ha infiltrado el espíritu de Platón, o el de Descartes, el de Wolff o el de Kant, es precisamente la primacía que el Tomismo auténtico reconoce a la existencia y a la intuición del ser existencial.

      "En cuanto a la palabra "existencial", sabido es que se debe primeramente a la influencia de Kierkegaard su entrada en el vocabulario corriente. Más tarde el vocablo "existencialismo" recibió derecho de ciudadanía, y con tal éxito que hoy, según Sartre lo hacía notar recientemente, "ya no tiene significado alguno". Fuera de este inconveniente accidental, es en sí misma una palabra muy buena, y aun excelente.

      "Con relación a la filosofía tomista acontece con ella lo que con la palabra 'realismo'. Santo Tomás no se proclamó a sí mismo ni 'existencialista', ni 'realista' (como tampoco se proclamó 'tomista'). Lo que no empece que estas cosas sean consustanciales a su pensamiento.

      "Hay dos maneras fundamentalmente distintas de entender la palabra existencialismo.

      "En un caso se afirma la primacía de la existencia, pero como implicando y salvando las esencias o naturalezas, y como manifestando una suprema victoria de la inteligencia y de la inteligibilidad - que es lo que yo considero como el existencialismo auténtico.

      "En el otro caso afírmase la primacía de la existencia, pero como destruyendo o suprimiendo las esencias o naturalezas, y como manifestando una suprema derrota de la inteligencia y de la inteligibilidad - cosa que yo considero con el existencialismo apócrifo; el que hoy está tan en boga y que "no tiene significado alguno"."

('Breve Tratado acerca de la Existencia y de lo Existente'. [1947] Página 9. Club de Lectores. Buenos Aires. 1982)


6. EL TRABAJO ESENCIAL DE SANTO TOMÁS FUE ESTABLECER LA VERDADERA RELACIÓN ENTRE LA FE Y LA RAZÓN

      "El trabajo esencial de Santo Tomás no fue bautizar a Aristóteles. Dicho trabajo fue establecer de una manera definitiva la verdadera relación entre la Fe y la Razón, y proveer a la mente humana, tanto en lo teológico como en lo filosófico, con los principios y las armas que permiten a la Razón Cristiana avanzar incesantemente en procura de la verdad.

      "La tarea a la que Santo Tomás se entregó fue a armar a la Razón Cristiana - en lo que concierne a la filosofía, al razonamiento humano en el orden natural - con un equipamiento adaptado verdaderamente a la realidad.

      "El Doctor Angélico ha equipado a la Razón Cristiana. Eso no puede ser cambiado.

      "Pienso que la verdadera manera de seguir al Doctor Angélico tiene que ver específicamente con la tarea de separar de la obsoleta imaginería científica propia de su tiempo, sus genuinos y imperecederos principios filosóficos, para aplicarlos a la inmensidad de hechos y conocimientos adquiridos por la ciencia moderna, así como a los nuevos problemas filosóficos que consecuentemente continúan surgiendo.

      "Pero semejante tarea no podrá llevarse a cabo si perdemos nuestro tiempo en un perpetuo cuestionamiento de los fundamentos primarios de la Sabiduría Cristiana, como ocurre con muchos pensadores cristianos que en la actualidad no cesan de buscar nuevos puntos de partida.

      "Por el contrario, dicha tarea supone una completa posesión de todos los fundamentos y principios de la filosofía Tomista y del hábito de vivirla.

      "La Razón Cristiana no está equipada para dormirse sobre sus propios tesoros o para repetir fórmulas de libros escolares, sino para luchar y avanzar incesantemente para liberar las verdades que el error mantiene cautivas y, así, dar respuesta a los nuevos problemas y a las nuevas angustias que, a cada paso de la historia, enfrenta el género humano.

      "El Tomismo no es un puesto de vigilancia construido para mantener dentro de los límites de la prudencia las intenciones de convertir a la Razón Cristiana en tributaria de cualquier moda filosófica.

      "El Tomismo es el arsenal de la Razón Cristiana - y de la simple razón natural - en su trabajo y esfuerzo por conquistar nuevos territorios."

('Angelic Doctor'. Conferencia dictada en 1951 ante la American Catholic Philosophical Association de EE UU.)


7.
PAPEL Y AUTORIDAD DE LA IGLESIA EN MATERIA FILOSÓFICA


      "En esta exposición consideramos a Santo Tomás únicamente como filósofo prescindiendo del teólogo. Mas, para iluminar nuestra senda será menester formarnos una somera, si bien precisa, idea de las verdades generales que rigen toda la discusión acerca de papel y autoridad de la Iglesia en materia filosófica.

      "Impónese, al respecto, a todo hombre que admite una revelación de Dios propuesta por la Iglesia de Cristo, ciertas verdades elementales que la Iglesia, por otra parte, declaró como definiciones dogmáticas. Para mayor claridad las resumiremos aquí:

"1° La verdad nunca puede estar en pugna con la verdad: sería acabar con el primer principio de la razón.

"2° Por una parte, la Filosofía, según su pura esencia, es independiente de la revelación y de la fe en su obra propia y en sus principios, a partir de los cuales se desarrolla en forma autónoma, teniendo como luz propia la luz natural de la razón y como único criterio la evidencia.

"3° Por otra, la Filosofía está sin embargo sometida al magisterio de la fe, toda vez que es un error manifiesto cualquiera enunciación filosófica que destruya una verdad revelada.

"La revelación, respecto a la Filosofía, desempeña el papel de norma o regla negativa, es decir: sin usurpar sus principios ni inmiscuirse para nada en sus procedimientos y en su obra propia, goza del derecho de vigilar sus conclusiones.

"4° Admitido el hecho de la revelación, la Filosofía no sufrirá desmedro alguno por su subordinación indirecta a la fe. Al igual que el arte y que toda disciplina humana, la Filosofía es maestra y señora en sus dominios; pero tal señorío está, a su vez limitado y subordinado; no goza por consiguiente, de una libertad absoluta.

"5° Finalmente, puede considerarse a la Filosofía no ya en sí misma, en su dominio propio, sino en cuanto entra en la estructura de una ciencia superior: la Teología.

      "La Teología no puede desarrollarse en el espíritu del hombre sin echar mano de las verdades filosóficas fundamentadas por la razón, que se pone en contacto con los datos suministrados por la fe para hacer derivar de ellos las consecuencias que virtualmente contienen. De este modo la Teología eleva a la Filosofía y se vale de ella como de un instrumento."

('El Doctor Angélico' [1930]. Club de Lectores. Buenos Aires. 1979. Página 110)