IV. EL CONOCIMIENTO Y LA SABIDURIA


1.LA LUZ DEL DEL ESPÍRITU HUMANO ES EL CONOCIMIENTO

      "Los dolores y las esperanzas de nuestro tiempo se deben indudablemente a causas materiales, a factores económicos y técnicos que desempeñan un papel esencial en el movimiento de la historia humana.

      "Pero en un plano más profundo se deben a ideas, al drama en el cual el espíritu está comprometido, a fuerzas invisibles que nacen y se desarrollan en nuestra inteligencia y en nuestro corazón.

      "Porque la historia no es un desarrollo mecánico de acontecimientos, en medio de los cuales el hombre estaría sencillamente situado como un extraño; la historia humana es humana en su sustancia misma, es la historia de nuestro propio ser, de esta carne miserable sometida a todas las esclavitudes de la naturaleza y de su propia debilidad; carne, empero que un espíritu habita e informa, y a la que este espíritu confiere el peligroso privilegio de la libertad.

      "Nada es, pues, más importante que lo que ocurre en el interior de este universo invisible que es el espíritu del hombre.

      "Y la luz de este universo es el conocimiento.

      "Una de las condiciones requeridas para construir un mundo más digno del hombre y para llegar a una nueva civilización, consiste en volver a las fuentes auténticas del conocimiento, en saber qué es el conocimiento, cuál es su valor, cuáles son sus grados y de qué manera puede éste lograr la unidad interior del ser humano."

('El Alcance de la Razón' [1954]. Emecé Editoriales, S.A. Buenos Aires. 1959. Página 17)


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EL CONOCIMIENTO NO TIENDE AL PODER NI A LA ACCIÓN, SINO A LA VERDAD

      "¡Conocimiento! ¡Sabiduría! Estas palabras ejercieron gran poder de fascinación en el corazón del hombre, desde los orígenes de nuestra especie.

      "La gran desviación que se manifiesta en los tiempos primitivos, y que siempre amenaza con reaparecer en los momentos turbulentos de nuestra historia, es la confusión o identificación de la Ciencia con el Poder. Es la concepción mágica de la sabiduría o de la ciencia.

      "Uno de los rasgos de barbarie del imperialismo alemán fue resucitar en cierto modo esta confusión de la ciencia con el poder. Encontramos la misma confusión en el marxismo. Me pregunto si, en un grado menor, todo el mundo moderno no está contaminado por ella.

      "El conocimiento, por su misma naturaleza, no tiende al poder ni siquiera a la acción, sino a la verdad. Y en todos los grados del conocimiento, desde el más humilde al más elevado, es la verdad lo que se libera.

      "Si la civilización, profundamente quebrantada hoy día, ha de renacer, será necesario, como una de las condiciones fundamentales de este renacimiento, que el conocimiento recupere su verdadera naturaleza y deje de estar ordenado hacia el poder o confundido con éste.

      "Será necesario que la inteligencia reconozca en toda la extensión y la diversidad de su dominio, el carácter sagrado de la verdad."

('El Alcance de la Razón' 1954]. Emecé Editoriales, S.A. Buenos Aires. 1959. Página 36)


3. EL IMPERIALISMO INTELECTUAL CONDUCE A DAÑOS MÁS GRAVES Y PROFUNDOS QUE EL IMPERIALISMO POLÍTICO1.

      "En la historia del conocimiento humano vemos cómo ya una o ya otra de las virtudes intelectuales, ora uno u ora otro de los tipos de saber, con una especie de sentido imperialista, procura adueñarse del universo del conocimiento a expensas de los otros tipos de saber.

      "Por ejemplo, en los tiempos de Platón y de Aristóteles hubo un período de imperialismo filosófico y metafísico; en la Edad Media, por lo menos antes de Santo Tomás de Aquino, reinó en una época el imperialismo teológico; desde Descartes, Kant y Augusto Comte comenzó una época de imperialismo científico que progresivamente fue rebajando el nivel de la razón, al tiempo que pretendía un magnífico dominio técnico de la naturaleza material.

      "Se llevaría a cabo una gran conquista en favor del espíritu humano si se pusiera coto a estos intentos de imperialismo intelectual, que conducen a daños tan graves y hasta más profundos que los intentos del imperialismo político, y si se asegurara, sobre bases inquebrantables, la autoridad y la autonomía, así como la armonía vital y el auxilio mutuo de las grandes disciplinas del conocimiento, mediante las cuales la inteligencua del hombre tiende incansablemente hacia la verdad.

('El Alcance de la Razón'[1954]. Emecé Editoriales, S.A. Buenos Aires. 1959. Página 29)


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LA FE RELIGIOSA ESTÁ POR ENCIMA DE LA RAZÓN, PERO NORMALMENTE PRESUPONE LA CONVICCIÓN RACIONAL DE LA EXISTENCIA DE DIOS


      "La pregunta crucial de nuestra era cultural es si es posible alcanzar y conocer la realidad no sólo “fenomenológicamente” por la ciencia, sino también “ontológicamente” por la filosofía.

      "Esta pregunta es todavía mas crucial para el hombre común que para el científico. Eso se debe a que el impacto de los hábitos de pensar dominantes en una civilización industrial, en la que la manipulación juega un rol principal, se traduce en una pérdida del sentido del ser en la mente de un gran número de personas, que no son científicos pero que otorgan valor racional solamente a los hechos y a los aspectos físicos. Así, mientras los científicos saben al menos qué es la ciencia y cuáles son sus limitaciones, la gente a que me refiero no tiene experiencia, y sólo creen más bien ingenuamente que la ciencia es la única vía de acercamiento racional a la realidad, es más, que la ciencia tiene todas las respuestas racionales necesarias para la vida humana.

      "Consecuentemente, todo conocimiento racional de la existencia de Dios - sea pre-filosófico (mediante el simple uso natural de la razón) o filosófico (por medio de la razón entrenada en las disciplinas filosóficas) - es letra muerta para ellos.

      "Las personas cuyo intelecto se ha reducido a tal extremo pueden adherir a alguna religión y creer religiosamente en Dios - sea como un don o gracia divina, o como una respuesta a necesidades irracionales, o como resultado de su adaptación a un ambiente determinado. Pero son ateas en lo que concierne a la razón. La fe religiosa está por encima de la razón, pero normalmente presupone la convicción racional de la existencia de Dios.
"

('On the Use of Philosophy. Three Essays'. [1961] Princeton University Press. 1960. Página 56. Traducción del inglés)


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GRACIAS A LA SABIDURÍA, EL HOMBRE PUEDE ENCONTRAR SU UNIDAD EN UNA PAZ ACTIVA Y VIVIENTE DE SU INTELIGENCIA

      "La ciencia de los fenómenos de la naturaleza, las matemáticas, la filosofía de la naturaleza y la metafísica, constituyen los grados naturales del conocimiento especulativo.

      "Estas diferentes disciplinas del conocimiento no podrían sustituirse unas por otras, ni rivalizar entre sí, dado que no actúan en el mismo terreno, y puesto que aplican sus diferentes luces a campos objetivos diferentes. La física, la química, la biología, por ejemplo, podrán progresar indefinidamente, cada una en su plano, en el conocimiento del ser humano, sin encontrarse nunca con las preguntas y respuestas propias del conocimiento filosófico de ese mismo ser humano, que son verificadas en un plano distinto.

      "Si un biólogo, reflexionando sobre la ciencia, se ve llevado a plantear tales cuestiones, ello se debe a que no es solamente biólogo, sino también filósofo. Y para responder convenientemente a tales interrogantes tendrá que recurrir a los instrumentos de la filosofía.

      "Podemos avanzar indefinidamente en el conocimiento del aparato ocular y de los centros nerviosos de la visión, pero la pregunta ¿qué es la sensación? dependerá siempre de otro orden de conocimientos. Podemos avanzar indefinidamente en el conocimiento de la química del ser humano o de su fisiología, o hasta de su psicología empíricamente considerada e interpretada, pero la cuestión ¿tiene el hombre un alma espiritual? pertenecerá siempre a otro orden de conocimientos.

      "En definitiva, esta consideración de la diversidad específica y de la jerarquía orgánica de los grados del saber nos permite comprender en qué forma pueden reconciliarse la ciencia y la sabiduría y cómo, gracias a la sabiduría, ordenadora del conocimiento, el hombre puede reencontrar su unidad en una paz activa y viviente de su inteligencia, uno de los bienes que más necesita hoy día y al que, a menudo sin saberlo, aspira desesperadamente.

      "Pero para comprender todas estas cosas hay que terminar primero con el grave error introducido por Descartes en el pensamiento moderno. Hay que acabar con la idea de la unidad esencial y específica de las ciencias."

('El Alcance de la Razón' [1954]. Emecé Editoriales, S.A. Buenos Aires. 1959. Página 27)


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LA FILOSOFÍA ES SABIDURÍA POR CONSIDERAR LAS CAUSAS MÁS ELEVADAS DE TODAS LAS COSAS


      "La filosofía es el conocimiento científico que, mediante la luz natural de la razón, considera las primeras causas o las razones más elevadas de todas las cosas
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      "La filosofía trata de todas las cosas, es una ciencia universal.

      "¿Quiere esto decir que absorbe en sí a todas las ciencias y que ella es la ciencia única (como propone Descartes), de la que las demás no serían sino partes; o al contrario, que ella queda absorbida en las demás ciencias (como afirma Augusto Comte), de las cuales no sería sino una sistematización ordenada?

      "Nada de eso. La filosofía tiene su naturaleza y su objeto propio y es distinta de las otras ciencias.

      "La filosofía investiga en las cosas no el por qué inmediato de los fenómenos que caen bajo nuestros sentidos, sino, al contrario, el por qué más remoto, aquel más allá del cual no puede remontarse la razón.

      "Las otras ciencias, en cambio, tienen por objeto tal o cual parte de lo que existe, tales o cuales seres, y en ellos no investigan sino las causas segundas o los principios próximos.

      "Es decir, que la filosofía es el más excelso de los conocimientos humanos.

      "Es decir, asimismo, que la filosofía es propiamente hablando una sabiduría, por ser propio de la sabiduría el considerar las causas más elevadas. De modo que en unos pocos principios encierra la naturaleza entera y enriquece la inteligencia sin abrumarla.

      "Todo lo que acabamos de decir conviene pura y simplemente a la filosofía primera o metafísica, pero puede hacerse extensivo a la filosofía entera, tomada como un conjunto cuya parte capital es la metafísica.
"

('Introducción a la Filosofía' [1920]. Club de Lectores. Buenos Aires. 1999. Página 83)


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LA FILOSOFÍA Y LAS CIENCIAS INFERIORES

      "La filosofía es la más elevada de las ciencias humanas; es verdaderamente una sabiduría. Las otras ciencias están sometidas a ella en el sentido de que las juzga, las dirige y defiende sus principios. En cambio, ella es libre con respecto a las ciencias y no depende de ellas sino como de los instrumentos de que echa mano.

      "Toda ciencia es de por sí autónoma, en el sentido que posee los medios necesarios y suficientes para asegurar la verdad en su terreno, sin que nadie pueda negarle las verdades así establecidas.

      "Es verdad que la filosofía, si bien es distinta de las ciencias particulares, no está separada ni aislada de ellas. Tiene por, el contrario, el deber de ejercer su oficio de ciencia superior, proyectando constantemente su luz sobre los descubrimientos, las teorías, la actividad incesante y el movimiento de las ciencias. Y una de las primeras condiciones de su vida y de su progreso en el mundo, es su contacto íntimo con las disciplinas inferiores interpretando y fecundando sus datos.

      "En la medida en que se ocupa así en interpretar, con la ayuda de sus propias verdades, los hechos o las teorías que la ciencia positiva tiene por demostrados, los errores o las insuficiencias de la ciencia positiva pueden introducir incidentalmente detalles caducos en una ciencia filosófica verdadera, cosa que puede suceder a lo largo del desarrollo humano de la filosofía.

      "Esas disciplinas inferiores no pueden falsear una filosofía sino en la medida que ésta se aleje de su propia naturaleza o se encadene a esas ciencias inferiores.

      "Se echa de ver por todo lo dicho que, por razón de la naturaleza y de las exigencias de la filosofía, es necesario que ésta esté informada, hasta donde le sea posible, del estado de las ciencias en cada época, a condición, se entiende, de que la verdad filosófica permanezca en libertad de acción a su respecto.

      "Seguramente, aunque el filósofo, como tal, no tiene por qué echar mano de las proposiciones de las ciencias particulares para establecer sus propias tesis, debe, sin embargo, emplearlas:

1° para ilustrar convenientemente sus principios;

2° para confirmar sus conclusiones;

3° para interpretar, aclarar y asimilar los resultados adquiridos por las ciencias, en la medida que interese a los problemas filosóficos;

4° para refutar las objeciones y los errores que pretendieran apoyarse en los resultados de la ciencia."

('Introducción a la Filosofía' [1920]. Club de Lectores. Buenos Aires. 1999. Página 99)