VI. CRÍTICA DE ORDEN FILOSOFICO AL IDEALISMO MODERNO

1. EL MAL DE LOS TIEMPOS MODERNOS ES, ANTE TODO, UN MAL DE LA INTELIGENCIA

     "El mal que sufren los tiempos modernos es, ante todo, un mal de la inteligencia
; comenzó por la inteligencia y ahora ha llegado hasta las más profundas raíces de la inteligencia.

     "En el siglo XVI y sobre todo en tiempos de Descartes, mientras se destruyen las jerarquías de los valores interiores de la razón, al separarse la filosofía de la teología para reivindicarse el título de ciencia suprema y al sobreponerse, al mismo tiempo, la ciencia matemática del mundo sensible y de los fenómenos a la metafísica, la inteligencia humana comienza a hacer profesión de independencia tanto con relación a Dios como con relación al ser:

• con relación a Dios, es decir, al objeto supremo de toda inteligencia, a quien no reconoce sino a su pesar, y cuyo conocimiento íntimo, procurado sobrenaturalmente por la gracia y la revelación, no aceptará;

• con relación al ser, es decir, con relación al objeto connatural de la inteligencia como tal, al que ya no se adecúa humildemente y al que quiere ahora captar por medio de ideas de geométrica claridad que se imagina innatas en sí.

      "Según esta doctrina, el orden de la inteligencia a su objeto queda destruído. Pero nosotros somos tan materiales que apenas podemos comprender la significación terrible, bañada en sangre y en lágrimas, de estas palabras abstractas. Apenas podemos representarnos la inmensa subversión, la enorme catástrofe que esas palabras significan.

      "La revolución que comienza con Descartes y que continúa con los filósofos de los siglos XVIII y XIX y que no ha hecho otra cosa que poner en libertad las fuerzas destructoras, siempre activas en la razón de los hijos de Adán, es un cataclismo histórico infinitamente mayor que los más temibles trastornos de la corteza terrestre o de la economía internacional."

('El Doctor Angélico' [1930]. Club de Lectores. Buenos Aires. 1979. Página 80)


2. AGNOSTICISMO, NATURALISMO E INDIVIDUALISMO SON LOS SÍNTOMAS DEL MAL QUE ATACA LAS RAÍCES MISMAS DE LA INTELIGENCIA

      "Los grados de evolución a que ha llegado el pensamiento después de las grandes transformaciones iniciada con la reforma de Descartes, permite discernir tres síntomas princiales del mal que afecta, hoy en día, las ríces mismas de la inteligencia.

      "1.- La inteligencia cree afirmar su poder negando y rechazando, tras la teología, la metafísica como ciencia, renunciando a conocer la Causa primera y las realidades inmateriales y alimentando una duda, más o menos refinada, que hiere a la vez la percepción de los sentidos y los principios de la razón, es decir, aquello mismo de que depende nuestro conocimiento.

      "Este presuntuoso hundimiento del conocimiento humano se puede calificar con una sola palabra: agnosticismo.

      "2.- Al mismo tiempo desprecia la inteligencia los derechos de la Verdad primera y rechaza el orden sobrenatural, que considera imposible, y esa negación se extiende a toda la vida de la gracia. Digámoslo con una sola palabra: naturalismo.

      "3.- En fin, la inteligencia se deja seducir por el espejismo de una concepción mítica de la naturaleza humana. De ahí que reivindique, con el completo dominio de la naturaleza, una autonomía superior y una plenitud de autosuficiencia propia de las formas puras, como si tales cosas se nos debieran por estricta justicia. Esto es lo que se puede llamar individualismo.

      "Sostengo que estos tres grandes errores son los síntomas de un mal verdaderamente radical, toda vez que atacan la raíz misma, la triple raíz racional, religiosa y moral de nuestra vida.

      "Subrayemos una vez más que la integridad de la razón natural, la sencillez del ojo de la inteligencia, para hablar como el Evangelio, y la profunda rectitud del sentido común, son las que han sufrido las heridas motivadas por esos errores.

      "¡Extraña suerte la del racionalismo! Ha intentado romper con todo a fin de conquistar el universo y someterlo todo al nivel de la razón, y he aquí que al final se viene a renunciar a lo real, se disuelve el objeto del conocimiento en una especie de materia dinámica que se llama el Devenir o la Evolución, reemplazándose el esfuerzo del pensamiento y del discernimiento lógico por una especie de juego refinado del instinto, de la imaginación, de la intuición, de las conmociones viscerales.

      "Y ya no se atreve uno a juzgar."

('El Doctor Angélico' [1930]. Club de Lectores. Buenos Aires. 1979. Página 81)


3. SI NO SE SALVA LA INTELIGENCIA, NO SE SALVARÁ NADA

      "Es preciso comprender que nada inferior a la inteligencia puede remediar los males que la aquejan y que han venido por ella. Al contrario, la inteligencia misma es quien debe subsanarlos.

      "Si no se salva la inteligencia, no se salvará nada. Por más enferma que esté, siempre conserva en su interior una vitalidad esencial que nada puede destruir ni corromper, manteniéndose siempre, en el orden metafísico, como la facultad más noble del ser humano.

      "Debido a la indefectible energía de su naturaleza espiritual, el mal que la afecta, por más radical que sea, sigue siendo accidental, del orden del obrar, y nunca podrá atacar su condición esencial. Precisamente cuando ese mal se manifiesta mejor es cuando hay más motivo para esperar la reacción saludable; basta con que se percate del mal y se volverá contra él.

      "Los males que estamos sufriendo han penetrado de tal manera en la sustancia humana, han causado destrucciones tan generales, que todos los métodos defensivos debidos, ante todo, a la estructura social, a las instituciones, al orden moral de la familia y de la ciudad, se encuentran si no destruídos, al menos gravemente quebrantados. Todo cuanto era humanamente firme se halla comprometido, lo cual es, para la naturaleza humana, una situación anormal y tan peligrosa como posible.

      "En todo caso, ésta es la mejor prueba de que, en adelante, todo depende de la restauración de la inteligencia. Esas verdades metafísicas, que Pascal hallaba muy extrañas al sentimiento común de los hombres, serán en lo sucesivo el único refugio y salvaguarda de la vida común y de los intereses más inmediatos de la humanidad.

      "Las tentativas de enderezamiento político y social provocadas, en medio del desorden universal, por el instinto de conservación, no evitarán el retorno al despotismo brutal y efímero ni llegarán a realizar algo estable mientras no sea restituida la inteligencia.

      "El movimiento de renovación religiosa que se perfila en el mundo no será durable ni verdaderamente eficaz, si primero no se restaura la inteligencia.

      "Ante todo la Verdad."

('El Doctor Angélico'[1930]. Club de Lectores. Buenos Aires. 1979. Página 83)