V. LOS DERECHOS DE LA PERSONA HUMANA


1. LA IDEA DEL DERECHO NATURAL ES UNA HERENCIA DEL PENSAMIENTO CRISTIANO Y DEL PENSAMIENTO CLÁSICO

      "Para tratar de una manera filosófica la cuestión de los derechos humanos, conviene examinar primero la cuestión de lo que se llama derecho natural.

      "La idea del derecho natural es una herencia del pensamiento cristiano y del pensamiento clásico.

      "Como no tengo tiempo para discutir disparates (siempre es posible encontrar filósofos muy inteligentes para defenderlos brillantemente), supongo que se admitirá que hay una naturaleza humana y que esta naturaleza humana es la misma en todos los hombres.

      "Supongo, también, que se admitirá que el hombre es un ser dotado de inteligencia y que en tanto que tal actúa comprendiendo lo que hace y, por tanto, teniendo el poder de determinarse él mismo los fines que persigue.

      "Por otra parte, al tener una naturaleza, constituida de un modo determinado, el hombre tiene evidentemente fines que responden a su constitución natural y que son los mismos para todos los hombres, igual que todos los pianos, cualquiera que sea su tipo particular y el lugar en el que están, tienen como fin producir sonidos precisos. Si no producen esos sonidos, son malos pianos y es preciso afinarlos o deshacerse de ellos como algo que no vale nada.

      "Pero, puesto que el hombre tiene inteligencia y se determina él mismo a sus fines, le corresponde a él mismo dirigirse a los fines necesariamente exigidos por su naturaleza."Esto quiere decir que hay, en virtud misma de la naturaleza humana, un orden o una disposición que la razón humana puede descubrir y, según la cual, la voluntad humana debe actuar para ajustarse a los fines necesarios del ser humano.

      "La ley natural no es otra cosa que esto."

('Los Derechos del Hombre y la Ley Natural' [1942]. Ediciones Palabra, S.A. Madrid. 2001. Página 53)


2. EL ÚNICO CONOCIMIENTO PRÁCTICO, NATURAL Y COMÚN A TODOS LOS HOMBRES, ES QUE ES PRECISO "HACER EL BIEN Y EVITAR EL MAL"


      "La ley natural no es una ley escrita.

      "Los hombres la conocen con mayor o menor dificultad y en grados diversos y sometidos al riesgo de error como en todas las demás cosas.

      "El único conocimiento práctico que todos los hombres tienen natural e infaliblemente en común es que es preciso hacer el bien y evitar el mal. Este es el preámbulo y el principio de la ley natural, pero no es la ley misma.

      "La ley natural es el conjunto de cosas que se deben hacer o no hacer de un modo necesario por el simple hecho de que el hombre es hombre, en ausencia de cualquier otra consideración.

      "Que quepan todos los errores y todas las abominaciones en la determinación de estas cosas prueba solamente que nuestra vista es débil y que innumerables accidentes pueden corromper nuestro juicio.

      "Nosotros nos escandalizamos de que la crueldad, la denuncia de los padres, la mentira para servir al partido, el asesinato de los viejos o de los enfermos, hayan sido tenidos como acciones virtuosas entre los jóvenes educados según los métodos nazis.

      "Eso no prueba nada contra la ley natural, del mismo modo que un error en una suma no prueba nada contra la aritmética, o que los errores de los primitivos, para quienes las estrellas eran agujeros en la tienda que recubría el mundo, no prueba nada contra la astronomía."La ley natural es una ley no escrita.

      "Su conocimiento ha crecido poco a poco con los progresos de la conciencia moral. La idea de la ley natural, en un primer momento sumergida en los ritos y las mitologías, no se ha diferenciado mas que tardíamente, tan tardíamente como la idea misma de la naturaleza. El conocimiento que los hombres tienen de la ley no escrita ha pasado por muchas formas y estados diversos.

      "El conocimiento que nuestra propia conciencia moral tiene de esa ley es, sin duda alguna, imperfecto pero es probable que se desarrollará y afinará mientras la humanidad dure.

      "Cuando el Evangelio haya penetrado hasta el fondo de la sustancia humana, será cuando el derecho natural aparecerá en la flor de su perfección."

('Los Derechos del Hombre y la Ley Natural' [1942]. Ediciones Palabra, S.A. Madrid. 2001. Página 56)


3. LA VERDADERA FILOSOFÍA DE LOS DERECHOS DE LA PERSONA HUMANA REPOSA SOBRE LA IDEA DE LA LEY NATURAL


      "Es preciso considerar ahora que la ley natural a la luz de la conciencia moral, no sólo nos prescriben cosas que se deben hacer o no hacer, sino que también reconocen derechos, y de modo muy particular derechos unidos a la naturaleza misma del hombre.

      "La persona humana tiene derechos por el mismo hecho de que es una persona, un todo dueño de sí mismo y de sus actos, y que, por consiguiente, no es solamente un medio, sino un fin, un fin que debe ser tratado como tal.

      "La dignidad de la persona humana no querría decir nada si no significa que, a través de la ley natural, la persona tiene derecho a ser respetada y que es sujeto de derecho, es decir, que posee derechos.

      "La noción de derecho y la noción de obligación moral son correlativas, las dos reposan sobre la libertad propia de los agentes espirituales: si el hombre está moralmente obligado a las cosas necesarias para el cumplimiento de su destino, tiene por ello el derecho de realizar su destino y tiene derecho a las cosas que son necesarias para ello.

      "La verdadera filosofía de los derechos de la persona humana reposa, por tanto, sobre la idea de la ley natural.

      "De un modo contrario, existe otra filosofía que ha intentado fundar los derechos humanos bajo la pretensión de que el hombre no está sometido a ley alguna, a no ser la de su voluntad y su libertad y que "no debe obedecer más que a sí mismo", tal y como decía Juan Jacobo Rousseau, porque toda medida o regulación que provenga del mundo de la naturaleza haría perecer a la vez su autonomía y su dignidad.

      "Esta filosofía no ha fundado los derechos de la persona humana, porque no se funda nada sobre una ilusión, sino que ha comprometido y disipado esos derechos, porque ha llevado a los hombres a concebirlos como derechos propiamente divinos y, por ello, infinitos, fuera de toda medida objetiva. Tal filosofía rechaza toda limitación impuesta a las reivindicaciones del yo y expresa, en cambio, una independencia absoluta del sujeto humano y un derecho absoluto, derecho que se despliega contra todo el resto de los seres.

      "Los hombres, así instruidos, han chocado en todas partes contra lo imposible y han llegado a la conclusión de la debilidad de los derechos de la persona humana. Unos se ha revuelto contra esos derechos con un furor esclavista, otros han continuado invocándolos, pero sufriendo, en lo íntimo de su conciencia, una tentación de escepticismo, que es uno de los síntomas más alarmantes de la crisis presente.

      "Se nos pide un revolución intelectual y moral para restablecer, apoyada en una filosofía verdadera, nuestra fe en la dignidad del hombre y sus derechos y para encontrar la fuentes auténticas de esa fe."

('Los Derechos del Hombre y la Ley Natural' [1942]. Ediciones Palabra, S.A. Madrid. 2001. Página 57)


4. EL DINAMISMO DE LA LEY NATURAL IMPULSA A LAS LEYES HUMANAS A SER CADA VEZ MÁS PERFECTAS Y MÁS JUSTAS


      "Hay un dinamismo que impulsa a la ley no escrita a desplegarse en la ley humana y a hacer a ésta cada vez más perfecta y más justa en el campo mismo de sus determinaciones contingentes. Y, de acuerdo con este dinamismo, los derechos de la persona humana toman una forma política y social en la comunidad.

      "Derechos tales como el derecho a la existencia, el derecho a la libertad personal, el derecho a la prosecución de la vida moral, corresponden, en el más estricto sentido, a la ley natural.

      "El derecho de propiedad privada de los bienes materiales compete a la ley natural en tanto que la especie humana tiene naturalmente derecho a poseer para su uso común los bienes materiales de la naturaleza.

      "Sin embargo, tal derecho compete a la ley común de la civilización, o derecho de gentes, en tanto que la razón concluye necesariamente que, en interés del bien común, esos bienes materiales deben ser objeto de una apropiación privada, como consecuencia de las condiciones requeridas naturalmente para su gestión y para el trabajo humano.

      "Por último, las modalidades particulares de ese derecho de apropiación privada, que varían según las formas de sociedad y el estado de evolución de la economía, son determinadas por la ley positiva.

      "La libertad de las naciones de vivir libres del yugo de la miseria y de vivir libres del yugo del miedo y del terror, corresponden a exigencias del derecho de gentes que no pueden ser satisfechas más que mediante la ley positiva y una eventual organización económica y política del mundo civilizado.

      "El derecho de sufragio que cada cual tiene para la elección de los hombres encargados de dirigir el cuerpo político, corresponde a la ley positiva, que determina la manera en que el derecho natural del pueblo a gobernarse a sí mismo ha de aplicarse en una sociedad democrática.

      "Si pasamos a los problemas del tiempo presente, el hecho crucial es que la razón humana ha tomado conciencia, no sólo de los derechos del hombre en cuanto persona humana y persona cívica, sino también de sus derechos en cuanto persona social implicada en el proceso económico y cultural y, especialmente, de sus derechos como persona obrera.

      "Hablando en general, una nueva edad de civilización se verá llamada a reconocer y definir los derechos del ser humano en sus funciones sociales, económicas y culturales: derechos de los productores y consumidores, derechos de los técnicos y de los jefes de empresa, derechos de los que se dedican al trabajo de la mente, derechos de cada cual a tener parte en la herencia de educación y cultura de la vida civilizada.

      "Pero los problemas más urgentes son los que importan, por un lado, a los derechos de esa sociedad primordial que es la sociedad familiar, que es anterior al estado político, y, por otro lado, a los derechos del ser humano en su función de trabajador."

('El Hombre y el Estado'. [1951] Fundación Humanismo y Democracia y Ediciones Encuentro. Madrid. 1983. Página 117)


5. LOS DERECHOS DE LA PERSONA OBRERA SON UNA EXIGENCIA MORAL


      "Al hablar de los derechos del ser humano en su función de trabajador, hago alusión a derechos tales como el derecho al trabajo o el de escoger libremente el propio trabaja; el derecho de formar libremente grupos o asociaciones profesionales; el derecho del obrero a ser considerado como socialmente adulto y tener, de uno u otro modo, una participación activa en las responsabilidades de la vida económica; el derecho a un salario justo, es decir, a un salario suficiente para atender la subsistencia de la familia; el derecho a la asistencia, al seguro de paro, a las ayudas de enfermedades y a la seguridad social; y el derecho a tener parte gratuitamente, según las posibilidades del cuerpo social, en los bienes elementales - materiales y espirituales - de la civilización.

      "Lo que se haya implicado en todo esto es, ante todo, la dignidad del trabajo y el sentimiento de los derechos de la persona humana en el trabajador, derechos en nombre de los cuales el trabajador se considera ante quien lo emplea en una relación de justicia y como una persona adulta, no como un niño o un sirviente.

      "Hay aquí un dato esencial que trasciende con mucho todos los problemas de técnica económica y social, pues es una dato 'moral', que afecta al hombre en sus profundidades espirituales.

      "Estoy persuadido de que el antagonismo entre los "antiguos" derechos y los "nuevos" derechos del hombre - los derechos sociales de que acabo de hablar y, en particular, los que tocan a la justicia social y apuntan a liberar a la persona obrera de la miseria y de la servidumbre económica -, ese antagonismo que muchos escritores contemporáneos se complacen en exagerar, no es modo alguno insuperable.

      "Estas dos categorías de derechos sólo parecen irreconciliables a causa del conflicto entre las dos ideologías y los dos opuestos sistemas políticos que los invocan y de los que, en realidad, son independientes.

      "Nunca se insistirá suficientemente en el hecho de que el reconocimiento de una categoría particular de derechos no es privilegio de una escuela de pensamiento en detrimento de las otras. No es más necesario ser discípulo de Rousseau para reconocer los derechos del individuo que ser marxista para reconocer los derechos económicos y sociales.

      "De hecho, la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, adoptada y proclamada por las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948, da cabida simultáneamente tanto a los "antiguos" como a los "nuevos'" derechos."

('El Hombre y el Estado'. [1951] Fundación Humanismo y Democracia y Ediciones Encuentro. Madrid. 1983. Página 122)


6.
EL DERECHO DE PROPIEDAD


      "Quisiéramos, de manera breve y esquemática, llamar la atención sobre ciertos principios fundamentales de la doctrina desarrollada por Santo Tomás de Aquino y sus comentaristas en torno al problema de la propiedad.

      "Para Santo Tomás, la teoría de la propiedad presenta tres estados sucesivos.

      1.- "En el primer estado, el hombre, considerado en su naturaleza específica, tiene un derecho general de apropiación sobre todos los bienes materiales, en virtud de la vocación de tales bienes de servir a las necesidades humanas. De este modo, la apropiación por el hombre de las cosas materiales es, simplemente, la realización actual de una tendencia inscrita en su propia naturaleza.

      "El uso que de las cosas materiales por el hombre, aparece entonces como un acto conjunto de ejercicio libre de un derecho y de cumplimiento de un destino natural.

      "Esta es la regla capital que gobierna toda la discusión.

      2.- "En un segundo estado, Santo Tomás concluye que la apropiación de los bienes materiales debe tener lugar normalmente como apropiación individual.

      "Los derechos del hombre sobre los bienes materiales implican en efecto el poder de gobernar, administrar y usar dichos bienes, facultades que, por lo general, son ejercidas más adecuadamente por la persona individual.

      "Así, es la "razón natural" la que establece la regla de la apropiación individual como regla fundamental de la posesión humana de las cosas materiales.

"Si un pedazo de tierra es considerado en absoluto, no hay ninguna razón por la que deba pertenecer a un hombre en lugar de otro; pero si es considerado desde el punto de vista de la conveniencia de su cultivo y uso pacífico, existe cierta lógica en que pertenezca a un hombre con exclusión de otros" (ST. Summa T)

      "Sin embargo, en virtud del destino común de las cosas materiales, tales bienes deben ser comunes en beneficio de todos.

"En cuanto al uso de los bienes materiales, el hombre no debe poseerlos como exclusivamente suyos, sino en común para sí mismo y para otros, de manera que debe estar dispuesto a ponerlos a disposición de otros que están en necesidad" (ST. Summa T)

      3.- "Por último, el terecer estado de la argumentación tiene que ver con los diversos tipos particulares de propiedad. Estos son objeto de evolución en la historia.

      "Ni la legislación ni la tradición tienen poder alguno para abolir el principio del derecho de apropiación privada, porque ello implicaría una violación de la ley natural; pero una y otra pueden regular el ejercicio de este derecho en diferentes formas, de acuerdo a los requerimientos del bien común.

      "Si examinamos con detenimiento esta teoría tomista, veremos que todo el problema de la apropiación individual fluctúa entre dos afrmaciones extremas y aparentemente contradictorias:

• la persona, como actor intelectual, es la base del derecho de propiedad privada;

• la persona, como agente moral, está orientada al 'uso común' de los bienes privadamente apropiados.

('Du regime temporel et de la liberté', [1933]. 'The Social and Political Philosophy of Jacques Maritain'. Lecturas seleccionadas por Joseph W. Evans y Leo R. Ward. Image Books Edition. New York. 1965. Page 56.)


7. CÓMO SE CONDICIONAN Y LIMITAN MUTUAMENTE LOS DERECHOS HUMANOS


      "Si cada uno de los derechos humanos fuera por naturaleza absolutamente incondicional e incompatible con toda limitación, al modo de un atributo divino, todo conflicto que se manifestara en ellos sería irreconciliable.

      "Mas, ¿quién ignora, en realidad, que esos derechos, siendo humanos, están, como todo lo humano, sometidos a condicionamientos y limitaciones en lo que toca a su ejercicio?

      "Que los diversos derechos asignados al ser humano se limiten mutuamente y, en particular, que los derechos del hombre en cuanto persona implicada en la vida de la comunidad, no pueden tener sitio en la historia humana sin restringir en alguna medida las libertades y los derechos del hombre en tanto que individuo, es cosa simplemente normal.

      "Lo que crea diferencias y antagonismos irreductibles entre los hombres, es la determinación del grado de esas restricciones y, más generalmente, la determinación de la escala de valores que rige el ejercicio y la organización concreta de esos diversos derechos.

      "Podemos imaginar que los partidarios de un tipo de sociedad liberal-individualista, comunista o personalista pongan por escrito listas semejantes y acaso idénticas de los derechos del hombre. No tocarán, sin embargo, ese instrumento de la misma manera.

      "Todo depende del supremo acuerdo con el cual se ordenen y limiten mutuamente esos derechos. Así, es en virtud de la jerarquía de los valores que suscribimos como determinamos el modo en que los derechos del hombre deben, a nuestros ojos, pasar a la existencia real.

      "Aquellos partidarios de un tipo de sociedad liberal-individualista ven la marca de la dignidad humana, primero y ante todo, en el poder de cada persona de apropiarse individualmente los bienes de la naturaleza para hacer libremente cuanto les plazca.

      "Los partidarios de un tipo comunista de sociedad ven la marca de la dignidad humana, primero y ante todo, en el poder de someter esos mismos bienes al dominio colectivo del cuerpo social, para "liberar" al trabajo humano, subordinándolo a la comunidad económica, y para obtener el control de la historia.

      "Los partidarios de un tipo de sociedad personalista ven la marca de la dignidad humana, primero y ante todo, en el poder de hacer servir a esos mismos bienes de la naturaleza para la conquista común de los bienes intrínsecamente humanos, morales y espirituales, y de la libertad de independencia o autonomía del hombre.

      "Estos tres grupos se acusarán inevitablemente unos a otros de ignorar ciertos derechos esenciales del ser humano.

      "Queda por saber quién se hace del hombre una idea real y quién una idea desfigurada. En lo que a mí respecta, yo sé dónde estoy: con la tercera de estas tres escuelas de pensamiento que acabo de mencionar."

('El Hombre y el Estado'. [1951] Fundación Humanismo y Democracia y Ediciones Encuentro. Madrid. 1983. Página 123)