VIII. POSIBILIDADES HISTORICAS
DE UNA NUEVA CRISTIANDAD


1. LA INTELIGENTE APLICACIÓN DE LOS PRINCIPIOS DEPENDE EN GRAN PARTE DE UNA GENUINA FILOSOFÍA DE LA HISTORIA

      "El cristianismo nos ha enseñado que la historia tiene una dirección, que actúa en determinada dirección. La historia no es un eterno retorno; no se mueve en círculos. El tiempo es lineal, no cíclico.

      "Esta verdad constituyó una conquista crucial para el pensamiento de la humanidad.

      "Ahora bien, como la historia acumula una cantidad de datos fácticos, de esos datos el filósofo extrae algunos objetos universales de pensamiento que deben ser filosóficamente verificados por algunas verdades filosóficas previamente adquiridas. Tal es el contenido objetivo de la filosofía de la historia.

      "Así, por ejemplo, en la historia humana el trigo y la cizaña crecen juntos. Esto significa que el progreso de la historia es un doble y antagónico movimiento de ascenso y descenso. En otras palabras, el avance de la historia es un doble progreso simultáneo en el sentido del bien y del mal.

      "Semejante ley es, en primer término, una ley inductiva extraída mediante la observación de cierto número de datos fácticos de la historia humana.

      "Pero la inducción sola no es suficiente. Es necesario, además, la reflexión filosófica fundada en la naturaleza humana. Así, al filósofo le es posible, una vez que la inducción ha atraído su atención hacia este hecho del doble movimiento antagónico, descubrir en la naturaleza humana una raíz para este hecho inductivo.

      "Si meditamos sobre la sencilla noción de 'animal racional', encontraremos que el progreso hacia el bien - alguna clase de progreso hacia el bien - está implícito en el concepto mismo de razón. Mientras que, por otra parte, la noción del progreso hacia el mal está implícita en la debilidad esencial de un ser racional que es un animal.

      "De este modo, vemos que la filosofía de la historia es la aplicación final de verdades filosóficas, no a la conducta del individuo, sino a todo el desenvolvimiento de la humanidad.

      "Pues bien, la filosofía de la historia hace impacto en nuestra actuación.

      "En mi opinión, muchos de los errores que actualmente estamos cometiendo en la vida social y política, proceden del hecho de que, mientras poseemos (esperemos que así sea) muchos principios verdaderos, no siempre sabemos cómo aplicarlos inteligentemente.

      "Su aplicación inteligente depende en gran parte de una genuina filosofía de la historia. Si ésta nos falta, corremos el riesgo de aplicar erróneamente buenos principios, lo cual es una desgracia no sólo para nosotros sino también para los buenos principios.

      "Corremos, por ejemplo, el riesgo de imitar servilmente el pasado o, por el contrario, el de pensar que todo lo pasado es algo ya terminado y que no tenemos nada que hacer con él."

• "La idea de una renovación cristiana del orden temporal se opone también a la concepción politicista que es, propiamente, la corrupción de la política, que corresponde a la concepción del gran heresiarca político de los tiempos modernos: Maquiavelo."

('Filosofía de la Historia' [1957]. Editorial Troquel, S.A. Buenos Aires. 1960. Página 18)


2. EL CRISTIANO DEBE COMPROMETERSE EN UNA POLITICA DE LARGO ALCANCE EN PROCURA DE UN IDEAL HISTÓRICO CONCRETO


      "Si es cierto que, por causa de sus vicios internos, nuestro actual régimen de civilización se encuentra preso entre contradicciones y males irremediables, una política de objetivo cercano, una política dependiente del porvenir inmediato y que sitúa en un resultado próximo su fin directamente determinante, puede optar entre soluciones de conservación que, para mantener la paz civil, se contenten con el mal menor y recurran a medios paliativos, o soluciones draconianas que pongan sus esperanzas en una revolución próxima.

      "El cristiano no puede hallarse ausente de ningún dominio de la conducta humana. En todas partes se lo necesita.

      "Tiene que trabajar a la vez - en cuanto cristiano - en el plano de la acción religiosa (indirectamente política) y - en cuanto miembro de la comunidad social - en el plano de la acción propia y directamente temporal y política.

      "Mas, ¿cómo hacerlo?

      "Yo creo que la solución está en una acción política de objetivo remoto o de largo alcance. No sería ni una solución de conservación ni una solución draconiana: sería quizá una solución heroica.

      "Téngase en cuenta que cuando hablamos de la realización de un ideal histórico-temporal hay que tomar estas palabras en su verdadero sentido.

      "Un ideal histórico concreto no puede ser nunca realizado como un término, como una cosa hecha, de la que puede decirse: "se acabó; ahora descansaremos", sino como algo en movimiento, como una cosa en vías de realización y siempre por realizar.

      "¿En qué momento tiene lugar la "realización" de ese ideal, su 'instauración'?

      "Cuando nace la existencia histórica, esto es, cuando empieza a ser reconocido por la conciencia común y a desempeñar una función motriz en la obra de la vida social.

      "Debemos llamar la atención sobre la diferencia que existe entre una utopía y un ideal histórico concreto.

• Una utopía es precisamente un modelo que ha de ser realizado como término y punto de reposo - y es irrealizable.

• Un ideal histórico concreto es una imagen dinámica que ha de ser realizada como movimiento y como línea de fuerza, y por eso mismo es realizable.

      "De aquí que, pudiendo estar lejana la realización de un ideal histórico concreto, sin embargo, puede servir desde luego de punto de mira e inspirar, durante un período de preparación que puede ser muy largo, una acción proporcionada, a la vez y en cada instante, al fin futuro y a las circunstancias presentes."

('Humanismo Integral' [1936] Ediciones Carlos Lohlé. Buenos Aires - México. 1984. Página 193)


3. EL TRÁNSITO A UNA NUEVA CRISTIANDAD SUPONE CAMBIOS MUCHO MÁS PROFUNDOS QUE LOS QUE IMPLICA LA PALABRA REVOLUCIÓN


      "El ideal histórico concreto de una nueva cristiandad pertenece al orden de las estructuras inteligibles posibles en sí mismas, es decir, en las que no concurre ninguna circunstancia que las haga incompatibles con la existencia en la edad en que entramos.

      "Basta que tal ideal sea posible para que la energía humana encuentre en él una orienración eficaz para el trabajo histórico útil.

      "Dicho ideal, por lo mismo que se refiere a horizontes históricos muy amplios de la filosofía de la cultura, afecta a un porvenir en cierto modo indeterminado.

      "Pero tiene sus raíces en el presente y, por ello, debe desde ahora actuar con su fuerza dinámica y orientar la acción, aunque no haya de realizarse sino en un futuro remoto y de una manera más o menos deficiente.

      "Lo que en todo caso es cierto, es que el tránsito a una nueva cristiandad supone cambios muchos más profundos que los que de ordinario sugiere la palabra revolución.

      "En una palabra, tales cambios consisten en producir una refracción efectiva del Evangelio en el orden cultural y temporal.

      "Son cambios en el régimen de la vida humana a la vez interiores y exteriores, que han de realizarse tanto en el corazón como en la ciudad y en sus instituciones, y que interesan al mismo tiempo al dominio de lo social y visible y al dominio de los espiritual, moral e invisible.

      "Quisiéramos destacar aquí la necesidad de superar no sólo el economismo sino también el politicismo.

• "La idea de la renovación cristiana de lo temporal se opone a la concepción economista del devenir social y de la propia economía, concepción según la cual las grandes transformaciones históricas no consisten esencialmene sino en la transformación de la técnica económica.
"Esta concepción es falsa, incluso frente a una economía materialista como la economía capitalista.

• "La idea de una renovación cristiana del orden temporal se opone también a la concepción politicista que es, propiamente, la corrupción de la política, que corresponde a la concepción del gran heresiarca político de los tiempos modernos: Maquiavelo."

('Humanismo Integral' [1936] Ediciones Carlos Lohlé. Buenos Aires - México. 1984. Página 159)


4. PROCESOS HISTÓRICOS QUE DEBÍAN HABERSE DESARROLLADO EN SENTIDO CRISTIANO, HAN SIDO FALSEADOS POR LAS FUERZAS ANTICRISTIANAS


      "Si la idea de una renovación temporal cristiana - que nos haga salir de la edad humanista antropocéntrica y en particular de la época capitalista y burguesa - implica unas dimensiones internas incomparablemente más elevadas, más amplias y más profundas que la idea de cualquier revolución, es porque está enlazada a un vasto proceso histórico de integración y reintegración.

      "Es un hecho cierto que en el curso del siglo XIX la clase obrera, en su mayor parte, se ha alejado del cristianismo. Ahora se plantea el problema de la reintegración de la clase obrera y de las masas.

      "Digamos que ciertos procesos históricos, normales y providenciales en sí mismos, y que debían haberse desarrollado en un sentido cristiano, han sido, en el curso de la Edad Moderna, y tanto por culpa de los propios cristianos como de sus adversarios, acaparados, falseados y disfrazados por las fuerzas anticristianas.

      "Lo mismo que en el orden intelectual, a partir del siglo XVI, el racionalismo y las filosofías más falsas han activado y desformado a la vez una cosa en sí misma buena y normal como era el desarrollo admirable de las ciencias experimentales de la naturaleza, así en el orden social, el crecimiento del socialismo en el siglo XIX - automáticamente provocado por los excesos del capitalismo, pero que constituía una reacción nueva que venía a articular en una voz potente la inmensa queja anónima de los pobres -, el crecimiento del socialismo, digo, ha activado, desformado y disfrazado ciertas adquisiciones históricas en sí mismas buenas y normales.

      "Este proceso histórico, al margen de sus errores, ha consistido en el descubrimiento de la dignidad del trabajo y de la dignidad obrera, de la dignidad de la persona humana en el trabajador, en cuanto tal.
"La tragedia de nuestro tiempo estriba en que un progreso como éste, principalmente de orden espiritual, parezca solidario de un sistema ateo, como el marxismo.

      "La opción es, a nuestro juicio, inevitable: o las masas populares se aferran cada vez más al materialismo y a los errores metafísicos que acompañan a su movimiento de progreso histórico, o ha de ser de los principios cristianos de donde extraiga su filosofía del mundo y de la vida, para realizar su voluntad de renovación social y alcanzar la libertad de persona mayor.

      "Inútil es insistir sobre la magnitud de la evolución histórica que implica semejante hipótesis.

      "Por una parte, sería preciso que se formaran en las masas núcleos poderosos de renovación espiritual y religiosa. Por otra, los cristianos tendrían que desprenderse de no pocos prejuicios sociológicos más o menos inconscientes; y el pensamiento cristiano debería hace suyas, purificándolas de los errores anticristianos entre los que ha nacido, las verdades presentidas en el esfuerzo por la emancipación social realizado en el curso de la Edad Moderna.

('Humanismo Integral' [1936] Ediciones Carlos Lohlé. Buenos Aires - México. 1984. Página 171)


5. ANTE TODO, ES PRECISO ELEGIR EXISTIR CON EL PUEBLO, SUFRIR CON EL PUEBLO Y HACER NUESTROS SUS TRABAJOS Y SU DESTINO

      "Cuando hablamos de las realidades de la historia humana, nos sentimos inclinados a considerar las cosas desde el punto de vista de la acción y de las ideas rectoras de la acción. Pero hay que considerarlas también, y en primer término, desde el punto de vista de la existencia. Quiero decir, que existe otro orden más primitivo que el de la actividad social y política: el orden de la comunión de vida, de deseo y de sufrimiento.

      "Dicho en otras palabras, conviene distinguir la categoría obrar para u obrar con, de la categoría existir con y sufrir con, que corresponde a un orden más profundo de realidad.

      "Obrar para pertenece al mero amor de benevolencia; existir con y sufrir con, al dominio del amor de unidad.

      "Existir con es de categoría ética. Existir con no significa vivir con alguien en un sentido físico o de la misma manera que él. Tampoco significa solamente amar a un ser en el sentido de desearle el bien. Significa amarlo en el sentido de convertirse en una misma cosa con él, de llevar su carga, de vivir con él una vida moral común, de sentir con él y de sufrir con él.

      "Pues bien, si amamos a es cosa viva y humana que se llama el pueblo, querremos primero y primordialmente existir en comunión con él.

      "Antes de "hacerle bien" y de trabajar para su bien; antes de practicar o de rechazar la línea política de éste o aquel grupo que pretende defender los intereses del pueblo; antes de pesar concienzudamente el bien y el mal que puede esperarse de las doctrinas y de las fuerzas históricas que lo solicitan; antes de rechazarlas a todas, antes de hacer cualquiera de estas cosas, habremos elegido existir con el pueblo, sufrir con el pueblo y hacer nuestros sus trabajos y su destino.

      "Creo que la idea de pueblo, tal como se la entiende hoy día, tiene origen cristiano. La idea del pueblo de los pobres que tienen prometida la bienaventuranza fue pasando poco a poco, del orden espiritual al que pertenece, al orden temporal, y allí, despertando el sentido de comunidad moral, contribuyó el concepto ético social del pueblo trabajador.

      "¿Por qué elegiría yo existir con el pueblo?

      "Porque, desde el punto de vista de las connotaciones religiosas y cristianas, es al pueblo a quien ha de predicarse en primer término el Evangelio; es al pueblo a quien Cristo amaba.

      "Esto sería existir y sufrir con el pueblo, pero obrando sólo en un plano evangélico. Siempre tuvimos necesidad de esa acción evangélica y, teniendo en cuenta el paso que está marcando el mundo, tal acción será probablemente cada vez más necesaria.

      "Sin embargo, mientras un destello de civilización resplandezca, los hombres no se verán obligados a recurrir exclusivamente a estos medios.

      "La naturaleza misma del hombre exige la acción política. Es menester salvar la libertad. Y para salvar la libertad, el mundo de hoy aspira desesperadamente a ejercer la acción política en su propio campo. Una acción política penetrada y vivificada por la inspiración evangélica, a través del instrumento de los cristianos que existen con el pueblo."

('El Alcance de la Razón' [1948] Emecé Editores, S.A. Buenos Aires. 1959. Página 193)


6. EL MUNDO CRISTIANO DEBERÍA ROMPER CON UNA CIVILIZACIÓN FUNDADA EN LA FECUNDIDAD DEL DINERO

      "Es evidente que una filosofía cristiana de la historia puede aportar algunas indicaciones al tema de las dimensiones históricas que supone una renovación cristiana del orden temporal.

      "La primera, es que el desenlace inevitable del drama interior que se desarrolla en la civilización occidental, desde la conjunción del mensaje evangélico con el mundo greco-romano, tiene que ser, lógicamente, un acontecimiento histórico de proporciones mundiales.

      "Las fatalidades acumuladas por la economía capitalista, la desorbitación de la vida humana, arrastrada por la conquista industrial del universo, y, por otro lado, el desarrollo secular de las fuerzas anticristianas, unido a las omisiones en materia social del mundo cristiano, hacen que la instauración de una nueva cristiandad, que consideramos posible en sí, deba, a nuestro juicio, estimarse como muy improbable, por lo menos con carácter estable y general, antes de producirse el acontecimiento de proporciones mundiales de que hablamos.

      "Antes de la liquidación de la época presente, creemos que para la nueva cristiandad no cabe razonablemente esperar sino realizaciones momentáneas o esbozos parciales trazados en el seno de civilizaciones de forma no cristiana.

      "La primera condición, por parte del propio mundo cristiano (no hablo aquí de la Iglesia, sino del mundo cristiano que es cosa temporal), sería, en efecto: que el mundo cristiano de hoy, en su totalidad, rompiera con un régimen de civilización fundado espiritualmente en el humanismo burgués y económicamente en la fecundidad del dinero, manteniéndose, sin embargo, indemne de los errores totalitarios o comunistas a que ese mismo régimen conduce como a su catástrofe lógica.

      "En realidad, por lo mismo que el mundo cristiano es una parte del mundo sometido actualmente a la ley de los intereses de clase que han venido a ser predominantes en la civilización moderna, la realización general de esa condición parece cosa muy lejana.

      "Parece, pues, probable que la nueva cristiandad que esperamos haya de formarse y prepararse lentamente.

      "Pero, ya se trate de una realización más o menos precaria en un porvenir próximo, ya de una realización completa en un porvenir lejano, es en el tiempo mismo y en la historia terrestre donde tiene su punto de mira y aplicación, a diferencia del esfuerzo propiamente espiritual y religioso que tiende directamente a la vida eterna.

      "Como creemos, el período histórico que ha de seguir a la liquidación del humanismo antropocéntrico ha de ver un completo florecimiento temporal cristiano. Ha de ser como fruto de todo el trabajo oscuro que se ha hecho en tal sentido y para el cual se pide a los cristianos de este tiempo que se consagren con santa energía y con paciencia grande.

('Humanismo Integral' [1936] Ediciones Carlos Lohlé. Buenos Aires - México. 1984. Página 181)