III. LA RACIONALIZACION DE LA VIDA POLITICA


1. EL PROBLEMA DEL FIN Y DE LOS MEDIOS

      "El problema del 'fin' y los 'medios' es, podría decirse, el problema fundamental de la filosofía política.


      "¿Cuál es el fin supremo y la más esencial tarea de la sociedad política?

      "No es el proporcionar ventajas materiales a individuos sin vínculo, absorto cada uno en la preocupación de su bienestar y enriquecimiento personal. Tampoco es el conseguir un dominio industrial sobre la naturaleza o un dominio político sobre los hombres.

      "El fin de la sociedad política es, más bien, el procurar el bien común de la multitud, de tal manera que cada persona concreta, no solamente en una clase privilegiada, sino en la masa entera de la población, pueda verdaderamente alcanzar esa medida de independencia que es propia de la vida civilizada y que es proporcionada al mismo tiempo por las garantías económicas del trabajo y de la propiedad, por los derechos políticos, las virtudes civiles y el cultivo del espíritu.

      "Esto significa que la tarea política es esencialmente una tarea de civilización y de cultura, que se propone ayudar al hombre a conquistar su auténtica libertad de autonomía o independencia.

      "Semejante tarea requiere realizaciones históricas de gran envergadura, cuyo buen éxito es inconcebible sin la influencia del cristianismo en la vida política de la humanidad y la penetración de la inspiración evangélica en la sustancia del cuerpo político.

      "Así, nos es lícito mantener que el fin del cuerpo político es, por naturaleza, algo moralmente bueno que compete al orden ético y que implica - al menos en los pueblos en que se enraizado el cristianismo - una realización efectiva, aunque siempre imperfecta, de los principios del Evangelio en la existencia terrena y el comportamiento social.

      "Y ¿qué decir ahora de los medios?

      "¿No es acaso un axioma universal e inviolable, un principio fundamentalmente evidente, que los medios han de ser proporcionado y apropiados al fin, puesto que son las vías hacia el fin y, de alguna manera, el fin mismo realizándose?

      "Tan cierto es esto como que emplear medios intrínsecamente malos para alcanzar un fin intrínsecamente bueno es un sinsentido.

      "Sabemos, sin embargo, que los hombres, en su comportamiento práctico, no dejan, en general, de burlarse de este axioma evidente y venerable, particularmente en lo tocante a la política.

      "Aquí aparece ante nosotros la cuestión de la racionalización de la vida política."

('El Hombre y el Estado' [1951] Fundación Humanismo y Democracia y Ediciones Encuentro. Madrid. 1983. Página 69)


2. RACIONALIZACIÓN TÉCNICA Y RACIONALIZACIÓN MORAL


      "Es muy difícil para el animal racional someter su propia existencia a la medida de la razón. Esto es ya muy difícil en nuestras vidas individuales y es terrible y casi insuperablemente difícil en la vida del cuerpo político.

      "En lo que concierne a la organización racional de la vida colectiva y política, nos encontramos aún en una edad prehistórica.

      "Existen dos modos opuestos de entender la racionalización de la vida política. El más fácil y que nos lleva a nada bueno es el modo técnico o artístico. El más exigente, pero dotado de valor constructivo y progresivo es el modo moral.

      "Racionalización técnica, por medios exteriores al hombre, contra racionalización moral, por medios que son del hombre mismo, su libertad y su virtud: tal es el drama en que está comprometida la historia de la humanidad.

      "En el albor de la historia y de las ciencias modernas, Maquiavelo, en su 'Príncipe', nos propuso una filosofía de la racionalización puramente técnica de la política. En otras palabras, convirtió en sistema racional la manera en que los hombres se comportan de hecho más a menudo y se dedicó a someter ese comportamiento a una forma y a reglas puramente artísticas.

      "La gran fuerza del maquiavelismo viene de las continuas victorias conseguidas por los medios malos en las empresas políticas de la humanidad y de la idea de que, si un príncipe o una nación respetan la justicia, son fatalmente víctimas de los otros príncipes o naciones que no creen más que en poder, la violencia, la perfidia y la codicia desenfrenada.

      "La respuesta es:

1° Que se puede respetar la justicia y, al mismo tiempo, tener cabeza y arreglárselas para ser fuerte, y

2° Que el maquiavelismo no triunfa de hecho.

('El Hombre y el Estado' [1951] Fundación Humanismo y Democracia y Ediciones Encuentro. Madrid. 1983. Página 71)


3. LA DIALÉCTICA INTERNA DE LOS ÉXITOS DEL MAL


      "En realidad, el maquiavelismo no tiene éxito. Destruir no significa tener éxito.

      "El maquiavelismo triunfa al labrar la desdicha de los hombres, lo cual constituye algo exactamente opuesto a todos los objetivos genuinamente políticos.

      "Durante siglos, maquiavelistas más o menos malos triunfaron sobre otros maquiavelistas más o menos malos. Trátase aquí de un mero intercambio de moneda falsa.

      "El maquiavelismo absoluto obtiene éxito contra un maquiavelismo moderado o débil; esto también es normal. Pero si el maquiavelismo absoluto tuviera éxito absoluto y definitivo en el mundo, ello significaría lisa y llanamente que la vida política desaparecería de la faz de la tierra y se vería reemplazada por una confusa mezcla del vivir propio de los animales, de los esclavos y también de la vida de los santos.

      "Pero al manifestar que el mal y la injusticia no tienen éxito en la política, me refiero a una verdad más profundamente filosófica.

      "Las infinitas reservas del mal, el poder aparentemente infinito del mal, sólo son, en realidad, el poder de corrupción, el despilfarro y la disipación de la sustancia y de la energía del Ser y del Bien. Al destruir el bien que es su supuersto, ese poder se destruye a sí mismo.

      "La dialéctica interna del éxito del mal condena a los resultados de éste a no ser duraderos.

      "La verdadera respuesta filosófica consiste, pues, en tener en cuenta la dimensión del tiempo, la duración propia de los ciclos históricos de naciones y Estados, duración que excede considerablemente la duración de la vida de un hombre; duración política, es decir, duración que la realidad política necesita para madurar y fructificar.

      "Ahora bien, ¿en qué consiste la ilusión propia del maquiavelismo? Consiste en la ilusión de un éxito inmediato.

      "La duración de la actividad del príncipe, del político, abarca el máximo de tiempo necesario para alcanzar lo que he llamado el éxito inmediato, pues éxito inmediato es el éxito que nuestros ojos pueden ver.

      "Sin embargo, el éxito inmediato es triunfo para un hombre, no para un Estado o una nación."

('El Alcance de la Razón' [1948] Emecé Editores, S.A. Buenos Aires. 1959. Página 235)


4. LA PRIMERA CONDICIÓN DE UNA BUENA POLÍTICA ES QUE SEA JUSTA

      "Cuanto más ganan en perfección y en despiadada eficacia las técnicas de opresión, el mutuo espionaje generalizado, el trabajo forzado, las deportaciones y las destrucciones masivas propias de los Estados totalitarios, más difícil resulta, al mismo tiempo, toda tentativa de cambiar o superar desde fuera esos gigantescos robots maquiavélicos.

      "Con todo, no poseen una fuerza interna duradera; su enorme aparato de violencia es la prueba de su humana debilidad interna. El trabajo que consiste en quebrar la libertad y la conciencia humanas, al engendrar por doquier el miedo y la inseguridad, es en sí mismo un proceso de autodestrucción del cuerpo político.

      "¿Cuánto tiempo puede, pues, durar el poder de un Estado que se hace más más gigantesco en lo concerniente a las fuerzas exteriores y técnicas y más y más enano en lo que concierne a las fuerzas interiores, humanas y realmente vitales?

      "Desempeñará durante algunas generaciones la tarea que se le ha permitido o asignado, pero dudo que pueda enraizarse en la duración histórica de las naciones.

      "Así, pues, es verdad que, siendo la política algo intrínsecamente moral, la primera condición política de una buena política es que sea justa.

      "La racionalización moral de la vida política está fundada en el reconocimiento de los fines esencialmente humanos de la vida política y de sus resortes más profundos: la justicia, la ley y la amistad recíproca.

      "La racionalización moral significa un esfuerzo incesante:

• para aplicar las vivas y móviles estructuras del cuerpo político al servicio del bien común, de la dignidad de la persona humana y del sentido del amor fraterno;

• para someter a la forma y determinaciones de la razón, que estimula la libertad humana, el enorme condicionamiento material, a la vez natural y técnico, y el pesado aparato de intereses en conflicto, de poder y coerción inherente a la vida social; y

• para fundar la actividad política en un conocimiento adulto de las más íntimas necesidades de la vida de la humanidad, de las exigencias reales de la paz y el amor y de las energías morales y espirituales del hombre."

('El Hombre y el Estado' [1951] Fundación Humanismo y Democracia y Ediciones Encuentro. Madrid. 1983. Página 73)


5. LA DEMOCRACIA Y LA RACIONALIZACIÓN MORAL DE LA POLÍTICA

      "He aquí una verdad práctica esencial: sólo mediante la democracia puede realizarse una racionalización moral de la política. Ello, porque la democracia es una organización racional de libertades fundadas en la ley.

      "Desde este punto de vista, podemos apreciar la importancia capital de la supervivencia y del progreso de la democracia para la evolución y destino terreno de la humanidad.

      "Con la democracia, la humanidad ha entrado en la senda que conduce a la única racionalización auténtica - la racionalización moral - de la vida política.

      "La democracia porta en un frágil navío la esperanza terrena y podría decirse que la esperanza biológica de la humanidad. Es cierto que el navío es frágil. Cierto que no nos hallamos más que al comienzo de esta experiencia. Cierto que hemos pagado y pagamos caros graves errores y graves fracasos morales.

      "La democracia puede ser torpe, inhábil e inconsecuente y estar expuesta a traicionarse a sí misma cediendo a instintos de cobardía y de violencia opresora.

      "Sin embargo, la democracia es la única vía por la que pasan las energías progresivas en la historia humana.

      "Podemos, al mismo tiempo, ponderar la importancia única y dramática del problema del fin y los medios para la democracia.

      "El fin para la democracia son a la vez la justicia y la libertad. El empleo por la democracia de medios fundamentalmente incompatibles con la justicia y la libertad sería, por tanto, una operación de auto destrucción.

      "Es posible que el curso presente y futuro de la historia humana ponga a las democracias ante temibles pruebas y alternativas fatídicas. Podrían entonces tener la tentación de perder sus razones de vivir para conservar su vida.

      "Como ha dicho Henri Bergson, el sentimiento y la filosofía democrática tienen sus más profundas raíces en el Evangelio. Intentar reducir la democracia a la tecnocracia y expulsar de ella la inspiración evangélica y toda fe en realidades supramateriales, supramatemáticas y suprasensibles sería intentar privarla de su sangre.

      "La democracia sólo puede vivir de su inspiración evangélica. Gracias a ella es como puede superar sus prueba y tentaciones más duras. Gracias a ella es como puede realizar gradualmente su tarea capital, que es la racionalización moral de la vida política."

('El Hombre y el Estado' [1951] Fundación Humanismo y Democracia y Ediciones Encuentro. Madrid. 1983. Página 75)


6. HIPERMORALISMO POLÍTICO Y AMORALISMO POLÍTICO

      "Mi análisis sería incompleto si no hiciese notar que el hipermoralismo político no es mejor que el amoralismo político y que, en último término, responde al propósito mismo del cinismo político.

      "La Política es una rama de la Ética, pero una rama específicamente distinta de las demás ramas del mismo tronco. Pues la vida humana tiene dos fines últimos, uno de los cuales está subordinado al otro:

• un fin último en un orden dado, que es el bien común terreno, y

• un fin último absoluto, que es el bien común eterno y trascendente.

      "La Ética individual tiene en cuenta el fin último subordinado, pero apunta directamente al fin último absoluto, mientras que la Ética política tiene en cuenta el fin último absoluto, mas su fin directo es el bien último subordinado, el bien de la naturaleza racional en sus realizaciones temporales. De ahí que haya una diferencia específica de perspectiva entre las dos ramas de la Ética.

      "Así se explica que muchas cosas que, en el comportamiento típico del cuerpo político, los pesimistas del maquiavelismo político tienen por ventajosas en el amoralismo político, están moralmente fundadas. He aquí algunos ejemplos:

• el empleo por el Estado de la fuerza coercitiva e, incluso, en caso de necesidad absoluta, de la guerra contra un injusto agresor;

• el empleo de los servicios de información y de sus métodos, que nunca deberían corromper a la gente, mas no pueden dispensarse de usar gente corrompida;

• el empleo de la policía y de sus métodos, que nunca deberían violar los derechos humanos, mas no pueden dispensarse de una cierta brutalidad;

• una habilidad no necesariamente malintencionada pero muy alejada, sin embargo, de todo candor frente a los demás Estados.

      "También es preciso considerar, en este sentido, la tolerancia por parte de la ley de ciertos actos malos:

• el reconocimiento del principio del mal menor;

• el reconocimiento del hecho consumado, que autoriza la retención de bienes en otro tiempo mal adquiridos, en razón de que nuevos vínculos humanos y nuevas relaciones vitales les han infundido derechos sobrevenidos después.

      "Como hemos dicho, todas estas cosas están en realidad moralmente fundadas.
"El temor de ensuciarnos al penetrar en el contexto de la historia no es virtud, sino un medio de esquivar la virtud.

      "Algunos parecen pensar que poner manos a lo real, a este universo concreto de las cosas y de las relaciones humanas en que el pecado existe y circula, es ya de por sí contraer pecado, como si el pecado se contrajera desde fuera y no desde dentro.

      "Esto es purismo farisaico."

('El Hombre y el Estado' [1951] Fundación Humanismo y Democracia y Ediciones Encuentro. Madrid. 1983. Página 77)


7. LA POLÍTICA CRISTIANA NO ES UNA POLÍTICA DE SEUDODEBILIDAD EVANGÉLICA Y DE NO RESISTENCIA AL MAL


      "Cuanto más medito sobre estas cosas, más me persuado de que las observaciones acerca de la dimensión del tiempo representan el núcleo de la cuestión.

      "El príncipe de Maquiavelo es un mal político y pervierte la política porque su meta capital es el poder personal y la satisfacción de su propia ambición personal. Pero en un sentido más profundo y radical, el gobernante que lo sacrifica todo al deseo de ver triunfar su política, es un mal gobernante y un político pervertido, aun cuando no tenga ambición personal alguna y ame desinteresadamente a su país, porque mide el tiempo de maduración del bien político según los breves años de su propia actividad personal.

      "En lo que respecta a los grandes representantes del maquiavelismo contemporáneo nada es más instructivo a este respecto que la feroz impaciencia de su política general. Todos ellos aplican la ley de guerra - que exige una serie de éxitos inmediatos y llamativos - al desarrollo mismo de la vida normal de un Estado. Al hacerlo, se nos manifiestan no como constructores de imperios, sino como meros despilfarradores de la herencia de las naciones.

      "Con todo, una fructificación que habrá de surgir en un futuro distante, pero que no vemos, es para nosotros tan poco importante como una fructificación que nunca existirá en la tierra.

      "Obrar con justicia, sin cosechar ningún fruto de la justicia, sino tan sólo los amargos frutos del dolor y de la derrota, es tarea difícil para un hombre. Y más difícil aún lo es para el político, cuyos fracasos son los fracasos de todo un pueblo y de un país al que ama.

      "Ese hombre tiene que vivir en la esperanza. ¿Pero es posible vivir en la esperanza, sin vivir en la fe? ¿Es posible confiar en lo que no se ve, sin tener fe?

      "No creo que, en política, los hombres puedan escapar a la tentación del maquiavelismo, si no creen en la existencia de un supremo gobierno del universo, que es, propiamente hablando, divino, pues Dios, jefe del cosmos, es también cabeza de este orden particular de la ética.

      "Por eso, frente al maquiavelismo, tanto moderado como absoluto, se requiere no de una política justa que apele exclusivamente a las fuerzas naturales del hombre, sino de una política cristiana.

      "Pero la política cristiana no es ni teocrática ni clerical, como tampoco es una política de seudodebilidad evangélica y de no resistencia al mal. Tal política cristiana debe ser:

• una política genuinamente política, siempre consciente de que está situada en el orden de la naturaleza y de que debe poner en práctica las virtudes naturales;

• una política consciente de que sus armas deben ser la justicia real y concreta, la fuerza, la perspicacia y la prudencia.

• una política que empuñará la espada, que es atributo del Estado, pero que también comprende que la paz no es sólo obra de la justicia sino del amor. Porque, en efecto, nunca fue el exceso de amor lo que hizo fracasar a los hombres políticos, sino que sin amor y generosidad el resultado regular es siempre la ceguera y el error de cálculo."

('El Alcance de la Razón' [1948] Emecé Editores, S.A. Buenos Aires. 1959. Página 240)